Una casona castellana del siglo XVII, magnífico exponente de arquitectura popular con bodega subterránea, acoge las naves de elaboración y crianza de la bodega.
Un lento pero constante crecimiento ha llevado a Mauro a situarse entre los mejores vinos del mercado nacional y a afianzar su proyección internacional.
Se ha alcanzado esta posición gracias al respeto a la tierra, vocación por la calidad, apertura a nuevos mercados y reinversión de beneficios y recursos que genera la actividad productiva.
Para los próximos años se esbozan nuevas inversiones y una diversificación selectiva del producto.
Siempre con la premisa de mantener un techo productivo que permita un control de cepas y vinificaciones que garanticen vinos distintivos de alta calidad.
En la reivindicación de las señas de identidad del terruño y la confirmación de un estilo propio se encuentran nuestras claves para marcar diferencias.
